Redacción
Muchos lo conocen, otros tantos han oído hablar de él, es el camino a San Juan de los Lagos, destino para muchos que desean agradecer algún milagro realizado a la Virgen.
Aunque el polvo es mucho, son más las ganas de cumplir con la promesa de llegar y visitar a la virgen de San Juan.
Durante esta travesía es muy común ver puestos de sombreros, los cuales son utilizados para oponer resistencia a las inclemencias del astro rey.
Además se pueden observar, puestos de linternas, zapatos, dulces, pastillas, comida y hasta de lentes, para no perder el estilo en este largo recorrido.
También se cuenta con baños y ambulancias de protección civil para los "sanjuaneros" que así lo requieran.
Seguramente si este camino pudiera hablar, contaría miles de historias, y leyendas, pues cada sanjuanero escribe una a cada paso que da.
Por otro lado, muchas veces pasan desapercibidos, pero ellos siempre están ahí. Son como ángeles de la guarda que año con año, asisten al camino de San Juan de los Lagos, con un sólo objetivo… ayudar a los peregrinos.
Tal es el caso de Luis Antonio de León, quien en compañía de su esposa e hijas, llenos de entusiasmo, ofrecen naranjas a los sanjuaneros que van pasando.
Agua, café, tortas, refresco, son sólo algunos de la alimentos se regalan en este camino y aunque el dinero nunca sobra, siempre son más las ganas de ayudar a la gente que lo necesita.
Lo único que estos ángeles de la guarda piden como recompensa, es que los sanjuaneros lleguen con bien a su destino.
|